18 jun 2020

Consejos para pedir poképaradas y gimnasios en Pokémon Go

Desde finales de 2019, el principal aliciente para subir al nivel 40 en este juego es poder pedir puntos de interés para Niantic. Aquí, todo lo que necesitas saber para hacerlo, desde lo básico hasta lo avanzado.

1.    Lo básico: pedir un punto de interés dentro del juego
Para pedir una poképarada, debes ir a “Opciones” en el menú desplegable.  Aparecerá el apartado llamado “Propuestas del jugador”. Ten en cuenta que Niantic te permite pedir 7 puntos de interés cada 14 días, por lo que si vas a pedir bastantes, es recomendable que apuntes las fechas (y la hora, si eres impaciente). Te devolverán cada propuesta 14 días justos después de que la pidas (es decir, si hago una propuesta un viernes 1 a las 18:00, me darán otra petición el viernes 15 a las 18:00).

Al clicar en “Nueva poképarada”, lo primero que te piden es que elijas lugar: debes poner el marcador donde quieres que aparezca el punto de interés. En este caso, te aparecerá un mapa de Google, que puedes poner tanto en modo “satélite” (imágenes aéreas) o “mapa” (callejero). El modo que utilices es indistinto, lo que importa es que coloques bien el marcador.
Imaginemos que quieres pedir una iglesia: podrías ponerlo en mitad de la nave, pero lo más lógico es situarlo en la puerta principal, un lugar que sea accesible para ti y el resto de jugadores. Ten cuidado, pues debes señalar la ubicación real y la petición no puede estar alejada más de unos metros del lugar. Cuando revisen tu propuesta, seguramente comprueben que el lugar existe con Google Street View, así que es buena idea que lo compruebes tú antes e intentes ser exacto.

Lo segundo que debes hacer es una fotografía del punto de interés. Para que tengas más probabilidades de que te la acepten, debes seguir las normas que Niantic te señala antes de dejarte tomarla:
-El punto de interés debe ser visible (no saques fotografías muy alejadas ni con obstáculos en medio).
-Debe estar bien iluminada.
-Debe ser de calidad (ten cuidado si necesitas hacer zoom, pues puede que entonces se pixele la imagen o salga más borrosa).
-Debe ser de tu propiedad (no puedes descargar de Internet).
-No pueden aparecer personas o animales en ella.

Lo tercero que te piden es otra fotografía, esta vez del área circundante. ¿Por qué? Niantic te señalará que buscan un lugar seguro y con suficiente espacio para jugadores. 
Los puntos de interés deben ser accesibles peatonalmente y no pueden estar en lugares peligrosos. No te aceptarán una propuesta en las vías del tren, en la autovía, en mitad de una masa de agua, en propiedad privada, en un centro escolar o en un lugar que pueda entorpecer a los hospitales, a los bomberos o a la policía. Esta es tu oportunidad de demostrar visualmente que tu petición está en un lugar seguro.
Además, te puntuarán más alto la propuesta si el lugar es una plaza o se encuentra en una acera, o en un camino totalmente peatonal. Intenta, por lo tanto, demostrar en la fotografía este aspecto.

En el cuarto paso debes describir el lugar, es decir, dotar de un nombre al punto y explicarlo brevemente. Intenta que el nombre sea breve y conciso (“Iglesia de San Pedro”, “Fuente de Av. Botín”, “Escultura de Bécquer”, etc.). En cuanto a la descripción, te pueden aceptar propuestas con apenas dos palabras, pero siempre es recomendable que demuestres que este punto merece aparecer en el juego.
Es importante que tengas en cuenta que las propuestas aceptadas deben tener un interés artístico, cultural o histórico. Hay dos restricciones principales: deben ser permanentes (podrías pedir un árbol de Navidad porque es impresionante, pero se sabe que es temporal y no te aceptarían la propuesta) y no pueden ser elementos naturales (no se aceptaría, por ejemplo, una cascada, pero sí un letrero que hablase sobre ella). Pese a esto, tenemos un amplio abanico de posibilidades, y suelen aceptar siempre los siguientes puntos:
-Iglesias, catedrales, mezquitas y otros lugares de culto.
-Torreones, casonas, castillos, palacios y puentes.
-Museos, teatros y bibliotecas.
-Letreros con información educativa, como mapas de puntos de interés, explicaciones de la fauna local, de la flora, de la historia del lugar, etc.
-Estatuas.
-Pinturas y graffitis.
-Arquitectura destacada (puede ser actual, siempre y cuando sea conocida).
-Parques infantiles.
-Polideportivos, piscinas, boleras, canchas de baloncesto, campos de fútbol y demás lugares que alberguen deportes.
-Torres de observación, observatorios, señales o marcadores de ruta, etc.
-Lugares importantes (ayuntamientos, estaciones de tren o autobús).
-Fuentes públicas, sean ornamentales o no.

Como último paso, se te pedirá que expliques la importancia de tu propuesta. Te recomiendo que incidas en el hecho por la que la has pedido (es un lugar importante porque es histórico, es una obra de arte, es un lugar de reunión de la comunidad).
Aprovecha la ocasión, además, para despejar otras dudas. Especifica todos los aspectos positivos que puedas, como si es accesible peatonalmente, si se encuentra en una plaza, si está abierto al público, si es un lugar conocido en el pueblo, etc. 
A veces, la información que puedan consultar en Google Maps puede estar equivocada. Por ejemplo, la localización de un edificio importante, como un ayuntamiento, podría ser inexacta y estar en otra manzana. Si has comprobado que eso ocurre, no dudes en especificar en este apartado que la localización que tú aportas es la correcta y se puede consultar mediante determinado medio (en Google Street View, en una página web oficial, etc.).

Dale a enviar, ¡y ya tienes tu propuesta! Ahora queda esperar.

                  2. Consejos avanzados
2.1. Dónde no pedir puntos de interés y cómo conseguir gimnasios
Para sacar el máximo partido a un lugar, es recomendable que antes de pedir propuestas se planifiquen mínimamente. Esto requiere un mínimo conocimiento sobre lo que vamos a denominar “celdas”. Niantic utiliza para este juego lo que se denominan “celdas S2”. Estas celdas son una forma de dividir el mundo en rectángulos. Lo que nos va a interesar son dos tamaños de celda: las de nivel 17 y las de nivel 14.

Las celdas más pequeñas son las de nivel 17 (líneas rojas). En cada celda de nivel 17 solo puede haber un único punto de interés; esto significa que, aunque mandases dos propuestas y te aceptasen ambas, solo una de ellas aparecería en el mapa del juego. 
De hecho, es lo que ocurre en las imágenes que pongo a continuación: el primer mapa registra todas las propuestas aceptadas. Se puede ver cómo hay otro punto de interés al lado de la Finca del Marqués de  Valdecilla, la Ermita de San Roque. En el segundo mapa, podéis ver que el segundo punto de interés estaría en la misma celda 17 que la Finca, por lo que en Pokémon Go solo aparece esta, que es la más antigua.

Las celdas 14 (líneas azules), por otra parte, son bastante más grandes. De ellas depende que aparezcan, o no, gimnasios. Hay una correlación entre el número de puntos de interés en cada celda 14 y el número de gimnasios. A saber:
-Al llegar a 2 puntos de interés, habrá un gimnasio.
-Al llegar a 6 puntos de interés, habrá dos gimnasios.
-Con más de 20 puntos de interés, habrá tres gimnasios.


Estas celdas se pueden consultar en la página https://www.pogomap.info/ (en “Settings”, selecciona el desplegable “Visual” y selecciona las celdas de nivel 14 y 17. Aparecerán en azul las de nivel 14 y en rojo las de nivel 17). La página permite, además, añadir al mapa los gimnasios y poképaradas que existen en la actualidad en cada zona, para que otros jugadores estén enterados.
Si quieres pedir puntos de interés, es recomendable que revises esto, pues puedes “forzar” los puntos para que aparezca un gimnasio. Es decir, puedes encontrar, por ejemplo, una celda 14 con 5 puntos de interés; solo tendrás que pedir otro más en esa celda para que uno de los anteriores se convierta en un gimnasio.

2.2. Herramientas útiles
A partir del nivel 38, los jugadores pueden votar para aceptar o rechazar propuestas en esta página de Niantic: https://wayfarer.nianticlabs.com/. Debes entrar con la misma cuenta y contraseña que utilizas para Pokémon Go. Si quieres votar, ten cuidado y lee todas las normas con atención: debes pasar un examen y solo tienes dos oportunidades. 
Sin embargo, esto no es necesario si solamente quieres modificar algún aspecto de las propuestas que has mandado (te deja cambiar el título, la descripción y el motivo de la petición). Además, puedes comprobar cuál es el estado actual: en cola (aún puedes modificarla), en votación (otros jugadores la están revisando) y aprobada o rechazada.

En cuanto a los mapas, ya os he hablado de https://www.pogomap.info/, donde puedes comprobar las celdas y añadir los puntos de interés que veas en la zona. Las imágenes utilizadas anteriormente donde se ven las celdas son de esa página. Sin embargo, como he dicho, la información de este mapa ha sido añadida por jugadores, y puede que falten puntos.

Si quieres conocerlos todos, necesitas ir a https://intel.ingress.com/intel, un mapa del juego Ingress  (también de Niantic) en el que salen todos los puntos de interés que existen (también puedes instalar el juego Ingress en tu móvil). Ten cuidado, porque, al no ser el mapa de Pokémon Go, hay dos problemas principales: que no distingue gimnasios de poképaradas y que aparecen todas las propuestas aceptadas, incluso las que no existen en el juego del que hablamos. De hecho, la Ermita de San Roque que enseñé antes y que no aparece en Pokémon Go por estar en la misma celda 17 que la Finca del Marqués de Valdecilla, sí aparece en Ingress.
Si tuvieras duda de en qué celda cae realmente un punto de interés, necesitas las coordenadas. La forma más rápida de conseguirlas es añadiendo la extensión Ingress Intel Enable (IITC for Chrome) (https://chrome.google.com/webstore/detail/ingress-intel-enable-iitc/knjlmahepdbdmenefcibepijdnmmfejo/related). De esta forma, si entras en el mapa de Ingress que señalé antes y seleccionas un punto de interés, puedes tener los maps links, que son las coordenadas. De esta forma las podrás añadir sin problema a Pogomap.


         Espero que toda esta información os haya despejado dudas. Si tienes cualquier otra, no dudes en comentar o en contactarme por Twitter.
         ¡Un saludo, pokemaníaco!

12 jun 2020

El discurso biomédico y la patologización trans


A la izquierda, la bandera trans. A la derecha, la arcoíris,
que engloba al colectivo LGBT en su conjunto.
Hoy en día, consideramos que una persona es trans si no se identifica con el género que le asignaron al nacer. En las ecografías prenatales (o como muy tarde, cuando el bebé nace), los sanitarios se fijan en sus genitales y determinan si están ante lo que será un hombre o una mujer. Esta es la primera vez en la que se correlaciona el sexo de una persona con su género, aunque estas sean realidades separadas y de distinta naturaleza.
Por un lado, el sexo es una categorización que se ha aplicado en biología. Se considera que el sexo son todas aquellas características que diferencian a los individuos separándolos en masculinos y femeninos, lo que incluye el sexo cromosómico, el gonadal y el fenotípico. Esto no debe ser entendido como una distinción estanca y separada, pues no siempre se da así en la naturaleza. Existe la realidad intersexual, en la que la persona presenta características biológicas de ambos sexos en mayor o menor medida, pero sin tener que llegar a este punto, estos factores sexuales tienen una gran variación dependiendo del individuo. En humanos, esto se trasladará al concepto social de hombre/mujer.
Por otro lado, el género es una construcción social. Dentro de esta encontramos por una parte la identidad de género, que es la identificación propia de la persona, y por otra los roles de género, que son los papeles que la sociedad asigna a cada identidad. En la sociedad occidental en la que vivimos, decimos que hay un binarismo de género, es decir, que solo se presenta la opción legal y socialmente aceptada de hombre/mujer. A cada identidad, que se impone externamente al individuo en base a sus genitales, se le asocia determinado rol social. Sin embargo, en algunas sociedades, la relación entre los roles y la identidad es más compleja y está unida a otros conceptos como la orientación sexual de la persona o las prácticas culturales.
Por ejemplo, en Tehuantepec, México, «muxe» denomina a las personas asignadas hombres al nacer que asumen roles femeninos socialmente (algunas de estas personas se consideran mujeres tránsgenero, mientras que otras se identifican como hombres gays. Hay quien no asume la catoligización occidental). En Samoa existe un tercer género llamado «fa’afafine», que engloba a personas asignadas hombres al nacer que son educadas como mujeres por sus familias, y que llevan a cabo un papel social que no es en realidad ni de hombre ni de mujer (algunas de estas personas se consideran hombres cis y otras mujeres trans, algunas niegan estas identidades). En Albania, las personas asignadas mujeres al nacer pueden renunciar a las relaciones sexuales y al matrimonio para tomar el rol de hombre en su familia; a partir de entonces, serán tratadas como hombres y tendrán sus privilegios. A estas personas se las conoce como «vírgenes juramentadas».
Como veis, estas culturas no relacionan la identidad de género solamente con el sexo, lo que sí ha hecho la cultura occidental a lo largo de los siglos. Y es que, mientras que en otras partes del mundo se considera a  una persona de otro género por comportamientos sociales o sexuales, en Occidente tradicionalmente se tiene la idea de que solo se puede ser de un género si se poseen las características sexuales atribuidas a él, generalmente, los genitales. Es decir, desde que se comenzó a visibilizar la realidad trans en el mundo occidental, se dio a entender que una persona debía cambiar de sexo para poder ser aceptada, por ella misma y por la sociedad, en su nuevo género.
Se suele repetir que a las personas trans se las ha patologizado porque se ha impuesto una visión desde la medicina que señalaba su identidad como un trastorno mental. La palabra «transexual», de hecho, nace en el seno de la sexología europea, a principios del siglo pasado, cuando también se comienzan a realizar las primeras operaciones de reasignación de género. Como tradicionalmente se asumía que un hombre era hombre por tener pene y una mujer era mujer por tener vagina, la única solución que se daba a la condición trans era la hormonación y la operación.
Fue así como se señaló, desde la psiquiatría, que las personas trans sufrían un trastorno, basado en una discordancia entre la identidad de género y el sexo del individuo, que le provocaba un «malestar». La primera aparición en la CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades, dependiente de la OMS) fue en la CIE-6 (1948), donde el «transexualismo» se incluía en el apartado de trastornos mentales. En los años 80 se incluyó el diagnóstico de «transexualismo» como trastorno en el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), en parte con la intención de que el costo de estas operaciones fuera asumido por la sanidad pública y/o las aseguradoras estadounidenses. Posteriormente se conocería como «trastorno de identidad de género».
La inclusión de esta categoría fue criticada, al considerar que no se podía patologizar una identidad y que ese diagnosticado «malestar» se podría solucionar mediante procedimientos no quirúrgicos. Por parte de otros expertos en salud mental se señaló que la asignación de una persona a estas categorías provocaba que tal persona asumiera que estaba enferma, lo que hacía que empeorase su estado anímico.
Tras las presiones sociales, el DSM cambió la nomenclatura a «disforia de género» en el 2012. Sin embargo, científicos y académicos de diversos campos siguen viendo en el manual esa intención patologizante, pues sigue diagnosticando la realidad trans como si fuera un problema de salud metal que requiere una intervención. La OMS, por su parte, en 2017 cambió la nomenclatura de «transexualidad» a «incongruencia de género» y la movió del capítulo de trastornos mentales al de condiciones relativas a la salud sexual.   
Pese a estos cambios, en la mayoría de los casos se siguen percibiendo ser transgénero como una enfermedad mental, aunque una que no debe tratase como tal, sino mediante un tratamiento hormonal y quirúrgico. Debido a que las personas trans no están ampliamente aceptadas en la mayor parte del mundo, y menos si no hacen esta transición, parecería imposible confirmar si la «disforia de género» puede existir fuera de una realidad que discrimina la diversidad sexual. Sin embargo, parece estar demostrado que este malestar no existe en aquellas culturas en las que otras realidades son aceptadas sin problemas. De hecho, esta es una postura que cada vez toma más peso entre los profesionales de la salud: que la disforia recogida en el DSM-V es más una consecuencia de la exclusión social producto de la transfobia, y no un problema de la persona en sí.


Bibliografía consultada:
Campo-Arias, A. & Herazo, E. (2018). Novedades, críticas y propuestas al DSM-5: el caso de las disfunciones sexuales, la disforia de género y los trastornos parafílicos. Revista Colombiana de Psiquiatría, 47(1), pp. 56–64.
   Fernández-Rodríguez, M. & García-Vega, E. (2012). Surgimiento, evolución y dificultades del diagnóstico de transexualismo. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 32 (113). 
    Hines, S. & Taylor, M. (2018). ¿Es fluido el género? Barcelona: Editorial Blume.
Mas-Grau, J. (2017). Del transexualismo a la disforia de género en el DSM. Cambios termilógicos, misma esencia patoligizante. Revista Internacional de Sociología, 75 (2).
Solá, M. & Urko, E. (comp.) (2013). Transfeminismos. Epistemes, fricciones y flujos. Nafarroa: Txalaparta.
VVAA (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM-V. Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana.


16 may 2020

Eurovisión: Todo lo que querías saber sobre el festival y fuiste a preguntar a Sar


1.    ¿Por qué participan países que no son europeos, y desde cuándo ocurre esto?
Al escuchar el nombre del certamen, «Festival de la Canción de Eurovisión», lo lógico es pensar que es un evento organizado por las distintas televisiones de los países europeos. Sin embargo, esto no es del todo correcto. Ciertamente, depende de la Red de Distribución de Televisión de Eurovisión, pero esta depende a su vez de la Unión Europea de Radiodifusión. Esta es la clave: los países que pueden participar no son solamente los europeos, sino todos aquellos que están dentro del Área de Radiodifusión Europea.
En amarillo, países que actualmente pueden
participar en el certamen
La siguiente pregunta lógica que nos podemos hacer es de qué depende la frontera de esta Área de Radiodifusión, y la respuesta la hallamos en la historia: son las zonas que estaban unidas por telégrafo en los siglos XIX y XX. Debido a esto, el área no abarca la Europa continental solamente, sino también parte del norte de África (Marruecos, Argelia, Libia y Egipto) y parte del oeste de Asia (Arabia Saudita, Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Iraq, Israel, Jordania, Kosovo, Líbano, Palestina, Siria, Turquía).
Desde el comienzo del festival, en el año 1956, puede participar cualquier país perteneciente al Área de Radiodifusión Europea, pero bien es cierto que comenzaron los países del centro de Europa, y que tuvimos que esperar hasta 1973, con la participación de Israel, para ver la actuación de un país no europeo. Posteriormente, en 1980, participó Marruecos, pero no continuó en el certamen. Sí participan actualmente Armenia (2006), Georgia (2007) y Azerbaiyán (2008).

2.      Entonces, ¿por qué puede participar Australia?
Con motivo del 60º aniversario del certamen, en el 2015, la Unión Europea de Radiodifusión invitó a Australia a participar debido a que se llevaba retransmitiendo el festival en tal país desde 1983 y tenía una base muy importante de espectadores. Quiero hacer una pausa aquí: las nueve de la noche en España, que es cuando vemos el certamen, son las seis de la mañana en la capital australiana. Pese a esto, se conseguía una cuota de 2,7 millones de espectadores (la población total australiana es de 25 millones).
 En un principio, Australia iba a participar solamente ese año, por lo que pasó directamente a la final, sin que esto implicase quitar ninguna plaza a otros países: la final contó con la participación de 27 en vez de 26 canciones. Sin embargo, la aceptación del país y las posteriores negociaciones hicieron que Australia se quedase definitivamente (eso sí, estas veces teniendo que pasar por la semifinal).
Los resultados de Australia han sido impresionantes: de 5 participaciones, 4 han llegado a estar en el top 10, y en 2016 quedaron segundos con esta canción.

3.    ¿Podrían darse más casos como el australiano?
La verdad es que ya ha habido intentos. Se han mostrados interesados en participar Qatar, China y Kazajistán, además de otros territorios pertenecientes a países que ya están en el festival, como pueden ser Escocia, Gibraltar, Groenlandia o las Islas Feroes, pero las negociaciones, por ahora, se han quedado en nada.

4.    Pero, ¿qué hace exactamente la Unión Europea de Radiodifusión además de Eurovisión?
Se la considera una organización internacional de radiodifusoras públicas. Pese a ser conocida por el certamen, es la que negocia los derechos de difusión de retransmisiones, además de organizar el intercambio de programas, fomentar las coproducciones entre países o desarrollar nuevas tecnologías en el ámbito de la radio y la televisión.
Además, parte de sus funciones tienen que ver con salvaguardar principios básicos de los medios de comunicación y los Derechos Humanos, como pueden ser la libertad de expresión e información, la pluralidad de opiniones, la tolerancia hacia la diversidad, la protección de la cultura, etc.
Como curiosidad, en España pertenecen a tal Unión RTVE, SER y COPE.

5.    ¿Cuáles son los países que pagan por ir directamente a la final? ¿Por qué está permitido?
Recordemos que para poder participar, los países deben pertenecer a la Unión Europea de Radiodifusión, lo que implica pagar una tasa. Si, además, se quieren presentar al festival, deben abonar una cuota extra y correr con los gastos de su propia delegación.
Este pago no es igual para todos los países, pues el mínimo se calcula teniendo en cuenta su capacidad económica, pero es que además hay países que, por voluntad propia, deciden aportar más dinero, y son indispensables para el festival.
Esto quedó de manifiesto en 1996 cuando Alemania, uno de estos países, no pasó a la final. Debido a su ausencia hubo un problema económico con la organización, por lo que se tuvieron que hacer malabarismos para llevar el certamen a cabo. Desde ese momento, se acordó que los países que más dinero aportasen pasarían directamente a la final. A estos países se les conoce como el «Big 5», y hoy en día son Alemania, España, Francia, Italia y Reino Unido.
Esta medida económica es rechazada por la mayor parte de eurofans, que señalan los malísimos resultados que suelen obtener estos países en el certamen (Alemania quedó dos veces seguidas en último lugar, en 2015 y 2016). Además, hay países que se han salido del certamen alegando esa desigualdad (como es el caso de Turquía), pero no parece que el número de países con pase garantizado a la final vaya a disminuir, sino todo lo contrario. 

6.      ¿Cómo funcionan las votaciones?
Actualmente, el 50% del peso de las votaciones recae en un jurado profesional, seleccionado por el país de su delegación (en el caso de España, es seleccionado por RTVE). El otro 50% se basa en el conocido como televoto, es decir, son los propios espectadores quienes mediante llamadas o SMS votan por su canción favorita. En el caso de que fallen las conexiones o no haya televoto suficiente en un país (lo que es común en Andorra o Mónaco) se recurre solo al jurado profesional, pero esto debe de estar justificado de cara a la Unión Europea de Radiodifusión.
Al elegir estas dos fuerzas, lo que se intenta es que se contrarresten las posibles interferencias. Es decir, se intenta que el televoto impida que ganen países por los intereses que puedan tener sus aliados, y el jurado profesional impida que los inmigrantes voten masivamente a sus países de origen (lo que, de hecho, se dio hace una década y se conoció como el «efecto diáspora»). Debemos recordar que el televoto está limitado a 20 mensajes y no se puede votar a la canción del propio país.
Esto no implica que ciertos países tiendan a votarse entre sí, sobre todo si son vecinos, ni que los diversos intereses queden anulados al completo.

7.      ¿Por qué no se pueden utilizar instrumentos en las actuaciones?
Desde 1999 se decidió que solamente las voces serían en directo, en principio porque contratar una orquesta era muy caro. Sin embargo, lo lógico es que actualmente se mantenga la regla porque sería bastante difícil técnicamente controlar todos los micrófonos necesarios para que todos los instrumentos sonasen en directo (no digo que sea imposible, porque de hecho, es lo que hacen las orquestas profesionales).
Debemos tener en cuenta que hay otras reglas relacionadas con aspectos técnicos, como pueden ser el máximo de seis personas sobre el escenario (y nunca animales ni niños), la prohibición de que las canciones duren más de tres minutos y el veto a canciones meramente instrumentales (aunque sí pueden ser solo vocálicas, como la presentada por Bélgica en 2011).

8.      ¿Quién puede representar a cada país?
No hay normas fijadas sobre quién puede representar a cada cual. Lo único que se señala es que la canción debe ser original en todas sus partes, pues lo contrario sería motivo de descalificación, y que no puede presentarse al público antes de determinada fecha.
Lo normal es que cada país presente a artistas originarios de tales lugares, pero no hay una regla que impida lo contrario. No es muy común que un cantante represente a un país del que no es ciudadano, pero algunos casos se dan. Eleni Foureira nació en Albania, tiene nacionalidad griega y representó a Chipre en Eurovisión con «Fuego» en 2018 quedando en segundo lugar, por ejemplo. Pero seguramente el caso más sonado fue la participación de Céline Dion, canadiense, que representó a Suiza en 1988 y ganó el festival.
Lo que sí es muy común es que las canciones sean compuestas por personas de diversas nacionalidades. Uno de los compositores más conocidos en el festival es Thomas G:Son, músico sueco que ha escrito 12 de las canciones presentadas al festival. Es suya «Euphoria» de Loreen que ganó en 2012, pero también «I love you mi vida» de D’Nash, «Quédate conmigo» de Pastora Soler y «Amanecer» de Edurne. En total ha representado a Suecia, España, Georgia, Chipre, Dinamarca y Noruega.

         9.  ¿Por qué se utiliza como lengua vehicular el francés y el inglés? 
Los comentarios del festival y las votaciones deben darse en inglés o en francés (a elegir) porque son las lenguas oficiales utilizadas en la Unión Europea de Radiodifusión, al igual que ocurre con el inglés en la Unión Europea, por ejemplo. Estas fueron elegidas en el inicio no por ser las más utilizadas nativamente en los países participantes, sino las más prestigiosas y las que conocían más personas como segunda lengua. Esta elección nunca ha cambiado.

10.      ¿Las canciones pueden estar en cualquier idioma?
Actualmente, cualquier lengua está aceptada, pero no ha sido así siempre. En los comienzos del festival, cada país cantaba en su idioma oficial, por pura elección propia. Cuando en los años 60 los representantes empezaron a cantar todos en inglés, se impuso una norma nueva: solo se podía cantar en alguna de las lenguas oficiales del país que era representado. Sin embargo, esta norma volvió a cambiar en 1973, cuando se levantó el veto. Si no hubiera ocurrido esto, «Waterloo», que ganó en 1974, la cantaríamos en sueco.
Desde el inicio del festival en 1956, se ha cantado en 67 lenguas y dialectos, incluyendo de países que no participan en el certamen, como puede ser el sánscrito, el japonés, el suajili, tahitiano o el criollo haitiano. De hecho, incluso se han cantado en idiomas artificiales: Bélgica en 2003 (en el vídeo), Países Bajos en 2006 y de nuevo Bélgica en 2008.
Actualmente, alrededor de dos tercios de las canciones están en inglés, y el resto en su lengua nativa. 

11.    ¿Hay tensiones políticas en Eurovisión? ¿Es verdad que hay países LGBTfóbicos que se han negado a participar?
Hay una cantidad interminable de tensiones políticas alrededor del festival de Eurovisión. Estas a veces son alimentadas por los propios artistas y sus respectivas delegaciones, y otras veces por parte de los organismos pertenecientes a la UER, que al fin y al cabo dependen directamente de su país de origen.
De hecho, no es muy conocida la norma eurovisiva que prohíbe exhibir banderas de países no participantes, banderas locales, provinciales o regionales o aquellas que puedan contener publicidad. Seguramente lo más sonado fue cuando, durante las votaciones de la final del festival en 2019, la delegación de Islandia mostró la bandera palestina como protesta hacia Israel, donde se celebraba el certamen. La Unión Europea de Radiodifusión multó a Islandia porque mostrar la bandera se consideró un acto político.
Y es que, aunque las propias reglas prohíban cualquier referencia a la política de cada país (lo que hizo que Chikilicuatre tuviera que modificar la letra de su canción), es común que haya reivindicaciones por doquier. De hecho, que Ucrania ganase el festival en 2016 con una canción que trataba sobre la deportación de tártaros en Crimea fue tomado por Rusia como un insulto (recordemos que Crimea se anexionó a Rusia en 2014 en medio de enfrentamientos militares). Rusia hizo todo lo posible por impugnar la victoria de Ucrania pero, al no conseguirlo, decidió elegir como representante a una cantante abiertamente a favor de la anexión de Crimea a Rusia. Y la historia no terminó aquí: Ucrania decidió vetar a Rusia porque la cantante había participado en un «concierto ilegal» y le prohibió la entrada al país, mientras los eurofans rusos clamaban al cielo diciendo que eso era un acto inhumano porque era inmoral prohibir la participación de una cantante en silla de ruedas con atrofia muscular espinal. Con tal de meter puya, el Gobierno ruso decidió manipular el anticapacitismo.
No es la primera vez que se pone a Rusia en el punto de mira. En 2014, se oyeron abucheos durante la actuación de las hermanas Tomachelvy (lo cual es sumamente raro en el festival, pues incluso las canciones más impopulares arrancan aplausos). Durante las votaciones, cada vez que el país recibía puntos se oían de fondo pitidos y abucheos. Los eurofans tuvieron claro ese día que no quería a un país que acababa de sacar una ley «anti-gay».
Las tensiones alrededor del colectivo LGBT normalmente suceden de forma más velada, ya que el certamen es abiertamente LGBTfriendly. Loreen, en 2012, tras ganar el festival en Azerbaiyán, se reunió con activistas del país para mostrar su apoyo, y declaró que se violaban los Derechos Humanos de las personas del colectivo en tal territorio. Como suponéis, esto no sentó bien a las autoridades de Azerbaiyán, aunque se limitaron a criticar a Loreen por realizar comentarios políticos.
Eurovisión se ha convertido a lo largo de la historia en uno de los fuertes del colectivo LGBT, y los países intentan, en general, ganarse su simpatía, no perderla. Izhar Cohen, gay, ganó por Israel en 1978; Dana International, cantante trans, ganó el certamen también por Israel en 1998; Serbia ganó en 2008 con Marija Šerifović, abiertamente lesbiana; Suecia en 2012 con Loreen, bisexual y activista; Austria en 2014 con Conchita Wurst, gay dragqueen. Y el ganador del último certamen celebrado en 2019, Duncan Laurence, se identifica como bisexual. Pero es que ya en 1961 Jean-Claude Pascal (Luxemburgo) ganaba el festival con «Nous Les Amoreux», una canción que trataba sobre la represión al amor entre personas del mismo género, aunque de forma velada.
De hecho, este año Azerbaiyán (aquellos que criticaron a Loreen) ha presentado una canción en la que en la primera estrofa se puede escuchar:
«Cleopatra was a queen like me
»Just like me, yeah, just like me
»Straight or gay or in between
In between, yeah, in between»,

12.      ¿Puede ganar el mamarrachismo?
Uno de los aspectos que más se comenta del festival es que resulta muchas veces impredecible. Salvador Sobral, cantante portugués, ganó en 2017 con una balada sin apenas puesta en escena, habiendo dicho en entrevistas anteriores que en Eurovisión solo contaba el espectáculo, no la música, y que se vive en «un mundo de música fast food sin ningún contenido». Sigue, por cierto, arremetiendo contra el festival, con declaraciones como que haberse presentado fue su «prostitución».

Pero, retomando la pregunta, sí, hay canciones que buscan ser extravagantes para poder quedar en buenos puestos, y lo consiguen. Al festival se puede presentar uno de forma seria o de forma mamarracha, y aparentemente puede ganar cualquiera. En los primeros años se tendió a la seriedad (recordemos que se comenzó en los 60), pero los escenarios y los efectos visuales fueron aumentando paulatinamente a lo largo de las épocas. 
No olvidéis que Lordi ganó el festival en 2006 por Finlandia con un grupo de hevay metal cuyos integrantes iban disfrazados, de arriba abajo, de monstruos demoníacos. Y, cómo no, este año también tenemos representantes que han buscado sacar la sonrisa del espectador.